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Presentación
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| Pueblos sanos |
En los apartados de alimentos (llamado palimentos)y plantas veremos algunas plantas tan útiles para el colesterol, como el olivo o su aceite, plantas exóticas como la "STEVIA" (Stevia rebaudiana Bertoni), también conocida como -hierba dulce-, utilísima para la diabetes, además de servir para sustituir a los edulcorantes artificiales y también aquellos alimentos que nos ayudan a conservar la salud. Para tratar de esta tema podeis ver un apartado especial (sobre la salud). Otro apartado dentro de los pueblos como Bienservida lo constituyen las costumbres y las tradiciones que tengan algo que decir... Y también tenemos un apartado para el folclore y sus canciones. Podremos ver algunos documentos relacionados con los apartados anteriores o simplemente que son curiosos o antíguos. En otros apartados veremos pequeños trucos, sucesos, utilidades caseras, leyendas cosas relacionadas con la artesanía, curiosidades, trucos útiles, protocolo, radiogalena (con diodo de germanio), etc, así como todo lo que no tenga cabida en otros apartados. Para relajarnos dedicaremos algo de espacio al humor (llamado phumor). Os ofrecemos algunos enlaces relacionados en algo con Bienservida. También podemos ver algunas fotos antiguas, curiosas o que tengan algo que decir. La sección dedicada a la electrónica de entretenimiento, concretamente a la construcción de radios de galena (ya no usamos la galena sino el diodo de germanio) con el que podrán entretenerse los abuelos o los padres iniciando a sus pequeños en esta apasionante y economica afición. Aqui vereis como se pueden construir las bobinas, condensadores variables caseros, diodos caseros etc. etc. con otras muchas curiosidades de esta afición. También hay una subpágina dedicada a la historia y el logo del encabezamiento nos lleva a la página de novedades y los últimos artículos incorporados. Por último, si os interesa un tema concreto, podeis ir al índice general y entrar en el tema directamente. Creo que os gustará. |
Plantas útiles |
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Pueblos
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Todos
sabemos que en cualquier lugar encontramos pueblos cuya vida, a pesar de los
avances tecnológicos, se aproxima mucho a la vida natural tradicional. La hoja número 840 del Mapa Topográfico Nacional lleva su nombre, por el que se le conoce al menos
desde el siglo XII. Pero según se dice en las Declaraciones
Topográficas de Felipe II, hubo un tiempo en que se llamó Matilla, aun
que este dato es dudoso en cuanto hubo una Matilla entre Villapalacios y
Alcaraz. De la época de los íberos se conserva en el
Museo Arqueológico Provincial de Albacete un león que
encierra entre sus patas delanteras una cabeza masculina de aspecto
monstruoso. La historia de Bienservida comienza a estar
documentada a partir del año 1213 por referencias ligadas a Alcaraz ya que en
este tiempo era aldea de esa ciudad. Entre los años 1400 y 1410 es declarada
"Villa". Luego en el año 1434 Don Rodrigo Manrique, Conde de
Paredes de Nava, tras importantes victorias contra los moros, consigue
Huescar para la Corona. El 20 de diciembre de 1436, Juan II, como recompensa,
se la concede a Don Rodrigo, Maestre de Santiago. Formó parte de -Las Cinco
Villas- que pertenecieron a los Condes de Paredes hasta el siglo XVIII, en
que se vendieron (con permiso real) al Conde de las Navas de Amores a los que
perteneció hasta el 6 de agosto de 1811, fecha en la que desparecen los
Señoríos. Su emplazamiento actual no es, ni quizá haya
sido nunca, el mas idóneo para las comunicaciones ya que se encuentra
enclavado en un pequeño valle protegido por cerros y montañas por todas
partes excepto por el Oeste, y si bien las vías de comunicación nunca
debieron pasar muy lejos (Turruchel), el pueblo actual en sí no ha sido
beneficiado por ellas, sin embargo, por su fácil defensa (todavía conserva
una torre de la muralla), y relativa proximidad e estas vías, debió de servir
de refugio seguro y lugar estratégico a los ejércitos que pretendieran
dominar las mismas y controlar el paso de otras gentes, sobre todo en los
primeros tiempos. Pequeños arroyos que se alimentan de la sierra
cercana riegan su huerta y confluyen en el río De la Madre llamado algunas
veces río de Bienservida y según las mencionadas Declaraciones también fue
llamado del Carpio, el cual conforme se acerca al río Guadalmena, en el que
desemboca, toma el nombre de las tierras que atraviesa terminando por
llamarse de Turruchel. Cuando uno se encuentra en este bonito pueblo
serrano y debido a su geografía, la vista se vuelve hacia el Oeste, o sea,
hacia la zona abierta, la única por la que se domina un panorama extenso y
así, casi sin querer, aparece un punto dominante que se hace notar con
energía, es el cerro situado más al Oeste, el llamado -Cerro Vico-, el cual
parece que conserva el nombre desde hace muchas generaciones. Es un cerro
casi impertinente bajo cuya protección debieron de florecer diversas
culturas, habiendo conservado hasta hoy un cierto aire de misterio, por lo
que no faltan las leyendas sobre extrañas cuevas y fabulosos tesoros
escondidos en su interior, causando un respeto casi supersticioso. Entre sus muchas costumbres, hay una que
destaca y que se celebra durante la Semana Santa. Es la fiesta de los
quintos, estrechamente unida a las celebraciones religiosas que aunque
cargadas de sentimiento les añade un poco de alegría que culmina el domingo
de resurrección con un estallido de fiesta y jolgorio. Esta celebración está
muy arraigada en Bienservida. La celebran los jóvenes de 17 y 18 años. La
tradición se remonta a fechas muy antiguas. Durante esta semana, los jóvenes
de estas edades se reúnen en dos grupos según edad y la pasan así, comiendo y
bebiendo, a modo de ceremonia de iniciación a la mayoría de edad que dura
todo un año.
Como en otros muchos lugares se celebran los mayos. La
gente se reúne el 30 de abril en la puerta de la iglesia a las doce de la
noche para cantar los Mayos a la virgen de Turruchel.
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El tercer domingo de mayo es la fecha en la
que se traslada la virgen a su ermita de Turruchel, donde quedará hasta
agosto (el día de San Bartolomé, patrón del pueblo). Este día, la patrona es
devuelta su capilla en el Templo. Ambos traslados se hacen a pie durante 8
kilómetros. A la mitad (el llano de la Virgen) se hace una parada para
almorzar o merendar, según se trate de la romería o de la vuelta. También en
ambos casos, a la llegada, se subastan los palos de las andas y el mejor
postor tiene el derecho de entrar la imagen. Durante los días 8, 9 y 10 de Septiembre, se
celebran las Fiestas Patronales, con suelta de vaquillas, encierros,
verbenas, etc.
Los monumentos del pueblo son pocos, pero
algunos importantes. De los restos de la torre árabe ya hemos hablado. Luego
hay una imagen, seguramente del siglo XVI, es de estilo gótico y similar a
algunas otras que hay repartidas por España. Representa a la virgen con el
niño y mantiene un fruto en la mano derecha. En otras imágenes suele ser un
fruto identificable, como puede ser una manzana, pero esta imagen sostiene
algo parecido a un racimo de uva con un grueso tronco puesto hacia arriba al
que la gente le llama “piña”, por eso se le llama “la Virgen de la Piña”.
Evidentemente no es ni uva ni ningún tipo de piña, lo que en realidad parece
(y debe de ser) es un ramo de sorgo, lo que la hace única. Pero el monumento
más importante es el retablo, también del siglo XVI, que es uno de los
mayores de Castilla la Mancha y único en la provincia por su tamaño y
composición, que ha sido restaurado el año 2006. Es de madera dorada y
policromada formado por 5 cuerpos y 7 calles con numerosas imágenes y tablas
pictóricas, sobre una base de bajorrelieves. En verano se convierte en un pueblo de reunión
que por lo menos triplica su población, ya que debido a su paisaje siempre
verde, su piscina, sus senderos, sus fuentes, sus arroyos, sus huertas, etc.
y luego, por las noches, sus largas veladas en las terrazas, donde las gentes
cambian impresiones de todo el año, cuentan antiguas historias y, en fin, se
convierte en foco de amenidad y convivencia.
En el término municipal de
Bienservida, antiguamente hubo varias aldeas. De algunas no hay ninguna
documentación, solo restos arqueológicos, como es el caso del Llano de la
Virgen, lugar que hace años alguien llamó "Villaleal del Carpio"
(el río se llamaba en esta zona "Carpio"). En la ruta hacia tierras de Jaén, en el lugar
denominado Turruchel, había restos de un castillo y otras edificaciones. Solo
se menciona así en un documento. En este mismo documento se mencionan también
el despoblado de la Puebla o Puerta Oyendra en el cerro de Carboneras, muy
próximo al Cortijico. Alrededor del año 1400, se despobló un lugar
llamado "VICO", que estaba en lo que hoy es San Blas. Este
poblamiento fue abandonado en masa por sus pobladores por que "se habían
secado las fuentes" debido a una terrible sequía que duró varios años y
el malestar, el hambre y la miseria obligó a las familias a trasladarse a la
próxima aldea llamada "El Cenilla" en el que existía una atalaya,
estableciéndose allí definitivamente y dando lugar al actual pueblo de
Villapalacios. Posteriormente fue cercado por el conde de Paredes, que
edificó también una fortaleza. De esta manera se formó Villapalacios, que fue
llamado así por el palacio que mandó construir dicho conde. Otro lugar próximo era
Bayonas, pero al no pertenecer al término lo tratamos aparte. |
Costumbres y tradiciones
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La Pasión Tradiciones Los quintos Las romerías El tesoro |
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El "hermano Carpena", siempre
cuenta que de niño entraban en una que tenía hornacinas en las paredes, el
las cuales había ¿"santos"?. Pero que yo sepa nadie lo ha
corroborado. Lo que sí conozco de cierto es lo que me
contaba mi padre (que nació en 1890 y fue testigo de todo), refiriéndose a
un hecho ocurrido cuando era niño, probablemente entre 1898 y 1900. Y esto
es rigurosamente cierto: Como conclusión, es seguro que en Cerro Vico
hay mucho oro enterrado, que la leyenda tiene algo de cierta, pero que es
casi imposible encontrar la verdadera cueva en la que está. Pero aún si por
casualidad, algún día apareciera la entrada, habría que localizar todavía
los lugares de enterramiento. ¡Parece imposible!.
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El folclore
Hay
cuatro tipos de folclore: Aunque
el folclore puede contener elementos religiosos y mitológicos, se preocupa
también de las tradiciones de la vida cotidiana. Aquí incluimos algunas
canciones o
romances a modo de ejemplo.
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Canciones
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Algunos platos típicos de BienservidaANDRÁJOS
PERDIZ EN ESCABECHE GAZPACHO MANCHEGO ROSCOS FRITOS OLLA DE CALZONES POTAJE DEL JUEVES SANTO AJO PRINGUE ENCEBOLLAO PANETES TALLOS DE ZARZA LICOR DE HOJAS DE
MELOCOTÓN
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Personajes
Don Lucas Pedrarias Sánchez Andrés Gracia |
D. Lucas Benito Fernández PulidoFue un Religioso, de la Orden de los Camilos que nació en Bienservida, Albacete, pero se vincula tanto a Castelserás que en una carta del 7 de septiembre de 1746 decía; "Ahora conocerán ustedes quien es el Padre Lucas y lo que podrá hacer en adelante; fuera rumores y voces impertinentes, pues yo soy de Castelserás con alma, vida y corazón, sin que haya cosa que me pueda apartar de este propósito."Intervino de forma decisiva en la independencia de Castelserás de Alcañiz. Murió el 12 de marzo de 1751, recibiendo sepultura en la Iglesia Parroquial de Castelserás, delante del altar de San Antonio de Padua, del que era devoto. El Padre Pulido, como se le conoce, ha sido el mayor entusiasta castelserano de todos los tiempos. En Castelserásle le fue dedicada una calle, que lleva su nombre. Volver al principio Volver a Personas destacadas Capitán Pedrarias SánchezPedrarias Sánchez, también conocido en los escritos como Pedro Arias, nació en Bienservida a mediados del siglo XVI y fue capitán del ejército del Emperador Carlos V.Fue enviado a Hungría en socorro del hermano del Emperador y rey de aquel país, don Fernando. Fue uno de los doce capitanes enviados en aquella ocasión. Es mencionado en el capítulo 33 de las relaciones topográficas de Felipe II relativas a Bienservida. Para saber algo de su actuación en los Tercios de Flandes, hay que recurrir a las crónicas de la vida del Emperador Carlos V. Por ejemplo, sabemos por la “Crónica del Emperador Carlos V” de Alonso de Santa Cruz, que cuando este Emperador proveyó de Gobernadores, Embajadores y otros cargos a las tierras de Italia, que hizo ir a la ciudad de Sena como Gobernador y Embajador a Pedro Soria, que llevaba una bandera de españoles. Mandó también como Alcaide y Gobernador a D. Lorenzo Manuel con 600 soldados para la guarda del castillo y ciudad, la cual fue entregada por el Capitán Pedro Arias. Esto sitúa a este hombre de Bienservida en aquella ciudad de la que era responsable, pues fue él el que la puso a disposición de los nuevos cargos. También se encuentra en tierras italianas cuando intervino eficazmente con sus hombres en el salvamento de dos soldados españoles, en peligro por encontrarse entre enemigos, en lo que es calificado como “Hazaña famosa” cuyo texto pertenece a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (www.cervantesvirtual.com) El texto que transcribimos pertenece a “Historia y hechos del Emperador Carlos V” de Prudencio de Sandoval, de la edición y estudio preliminar de Carlos Seco Serrano.
XI - Hazaña famosa de Diego de Cisneros y Francisco Romero. -Salva el capitán Pedro Arias los dos soldados españoles.
Hallando demás de esto gran dificultad para poderles enviar algún socorro que era de grande importancia, pues en conservar a Pavía consistía la mayor parte de la vitoria. Mas Dios, que al parecer hacía su causa, abrió camino, aunque bien dificultoso al juicio de los hombres, y fue así: que en el ejército imperial estaban dos soldados estrechos amigos; el uno se llamaba Diego de Cisneros y otro Francisco Romero. El Cisneros era alférez de la compañía del capitán Rodrigo de Ripalda. Era persona de mucha estima. Este Cisneros en este tiempo estaba enemistado con otro soldado sobre cierta diferencia. Y queriendo sus amigos reconciliarlos, juntáronlos un día en el domo de Lodi, donde, entre muchas palabras, el otro soldado se desmandó tanto, que el Cisneros, no pudiendo sufrirlo, le dio de puñaladas, de las cuales murió luego. Como el de Pescara lo supiese, indignado de la muerte de un buen soldado y más del desacato de la Iglesia, quisiera lo castigar. Pero Cisneros, con ausentarse, no dio lugar a ello. A cabo de pocos días, viniendo su capitán, que era muy favorecido y privado del marqués, a procurar el perdón, porque un tal soldado no se perdiese, el marqués, teniendo noticia que éste era hombre de quien toda cosa se podía confiar, respondió que no le perdonaría jamás si luego no procuraba manera como poder meter algunos dineros en Pavía. Lo cual como él supiese (si bien como cosa imposible) fuélo a comunicar con su amigo Romero, que era hombre muy prudente y para hacer de él toda confianza. Sabía muy bien las lenguas francesa y italiana, tanto, que siempre que él quisiese pasaba por donde quiera sin ser conocido por español. Como él esta necesidad supiese de su amigo, dióle gran confianza de buen suceso. Y tomando licencia del marqués para comenzarlo a tratar, disfrazado se salió de Lodi y fue para el campo francés. Llegado allá, procuró por la vía del capitán Guevara (que a la sazón al rey de Francia servía) que el rey le diese audiencia. Alcanzada, llegándose a besar las manos le dijo: «Señor, Vuestra Majestad sabrá cómo en el campo del Emperador estaba un muy valeroso soldado, llamado Cisneros, alférez de Rodrigo de Ripalda, el cual por cierta diferencia que tuvo con otro soldado muy estimado y querido del marqués de Pescara, lo mató. Por lo cual no se puede alcanzar de él perdón. Y Cisneros, siendo hombre de tanto valor, tiene a poquedad salirse a tal tiempo de la guerra. Por tanto, envía a mí que soy su amigo, a decir a Vuestra Majestad si es servido recibirle en su servicio, que él vendrá con tanto que ningún sueldo se le asiente, hasta que sus servicios pongan la tasa en lo que mereciere.» Esta condición sacó éste, porque llevando su sueldo del rey de Francia, nadie pudiese después imputarle a traición lo que pensaba hacer. El rey holgó de oír esta nueva, y dijo que él lo agradecía a Cisneros el servicio que le ofrecía y se servía mucho de su venida. Y Romero se le ofreció que venía con él a su servicio, y el rey dijo que holgaba de ello. Habida esta licencia del rey, volvióse Romero para Lodi. Y comunicando con el marqués de Pescara lo que se había de hacer, ellos dos juntamente con Cisneros (que luego fué llamado), cosieron en sendos jubones hasta tres mil escudos, que el duque de Milán para este efecto, por cartas del de Pescara, de Cremona había enviado, y llamando dos labradores de aquella tierra de quien el marqués conocía poder fiar, les dió los jubones que debajo de sus camisas y garnachas de lienzo azul (que allá los villanos traen) se los vistiesen y se fuesen al campo de los franceses y en cierta parte señalada pusiesen una tienda, adonde vendiesen alguna vitualla, y allí estuviesen hasta cuando estos dos soldados, habiendo oportunidad, les pidiesen los jubones; Prometiéndoles grandes mercedes por ello. Los labradores aceptaron y cumplieron muy bien. El marqués hizo que Cisneros y Romero vistiesen otros sendos jubones ni más ni menos en fustán y hechura que los otros eran, porque nadie pudiese conocer la mudanza, cuando los otros tomasen. Hecho esto, y puestas sus cruces blancas, que es la insignia de los franceses en la guerra, se partieron para el campo francés, donde fueron bien recibidos del capitán Guevara y de algunos caballeros españoles, que por particulares respetos en el campo francés estaban en servicio del rey de Francia; y uno era porque siendo concluida la guerra del almirante, este capitán fue despedido entre otros, y él con este desdén se fue a servir al rey de Francia. Pero primero hizo todas las diligencias que un hombre de honra es obligado a hacer, para que su honra quede limpia y no reciba detrimento, porque luego requirió al duque de Milán y al marqués de Mantua como amigos del Emperador, que le diesen sueldo. Y como en ellos no le halló, fue a buscarle adonde le hallase. Recogidos y hospedados en el aposento de Guevara, otro día fueron a besar las manos al rey de Francia. El cual los recibió con alegre semblante y encargó a Guevara su buen tratamiento. Y así estuvieron algunos días, saliendo a las escaramuzas contra la gente que de Pavía salía. En todas lo hacían tan bien, que el rey mostraba tenerse por bien servido de ellos. En este tiempo el rey les ofreció largos partidos, los cuales ellos no quisieron aceptar, diciendo que querían qué más se conociesen sus servicios. Esto hizo engendrar alguna sospecha en el corazón del capitán Guevara, la cual se acrecentó un día que ofreciendo él su bandera a Cisneros no la quiso tomar. Pero todas las sospechas deshacían ellos con su prudente disimulación, aunque les era gran daño no poderse comunicar a solas, porque eran muy mirados. Por lo cual tomaron por medio, cuando querían hablarse sin ser entendidos, irse al palacio del rey, que era un monasterio que fuera de Pavía estaba; y allí cada uno se juntaba con algún caballero francés, y paseándose por una sala las veces que se encontraban, con palabras disimuladas se avisaban el uno al otro de lo que se debía hacer. Y cada día procuraban pasar por la tienda donde sus labradores estaban, que ya la sabían, para que ya que no los podían hablar, con verlos no se partiesen de allí. Al cabo de dos o tres días, Romero fue herido en una escaramuza muy mal en la cabeza. Tenía mucho cuidado su compañero. Quiso Dios que sanase. Y estando con temor de ser sentidos, procuraban hallar ocasión para entrarse en la ciudad; y para esto Cisneros se hizo muy amigo del ingeniero de las minas que estaba en el campo francés, el cual, sin recelo, le mostró una mina que tenía hecha en un vallecillo cerca de la batería que iba a salir al muro que batían; y la salida estaba cubierta con hierbas y ramas, y a la entrada hacían guarda continuamente cuatro o cinco hombres, porque pensaban tener en breve ocasión para aprovecharse de ella en un asalto general que se ordenaba. Como Cisneros vio esto, parecióle ser por allí la más segura entrada o menos peligrosa, y resolviose a probar ventura, y para tener lugar de tomar sus jubones, yendo un día con el capitán Guevara por la plaza, donde sus labradores estaban allí cerca, hicieron cortar sendas casaquillas, diciendo que no podían sufrir el frío, y pidieron que para otro día sábado en la noche estuviesen hechas, que ellos vendrían a se las vestir. Lo cual aseguró al capitán para que otro día siguiente, sin ser notados, pudiesen venir juntos y casi de noche a la plaza por sus ropas. Pero antes que fuesen a la tienda del sastre se metieron en la de sus labradores, y con toda presteza se quitaron los jubones que traían y tomaron los que tenían los villanos con los dineros, diciéndoles que otro día de mañana procurasen partir con las nuevas al marqués de Pescara. Pero que esperasen hasta hora de mediodía, y si en el castillo de Pavía oyesen tres tiros de artillería juntos, que podrían decir en Lodi cómo habían entrado en salvo. Y si no, que creyesen que eran muertos, sin poder más hacer. Tomados los jubones, y encomendándose a Dios, se fueron a la tienda del sastre, donde se vistieron sus casacas, y de allí fueron al aposento o tienda del capitán Guevara, donde cenaron aquella noche y durmieron, aunque no con mucho descanso. Venida la luz, luego de mañana se levantaron, y salieron de allí con sendas alabardas en los hombros y espadas ceñidas, y con toda disimulación fuéronse para la boca de la mina, siendo vistos de pocos por una niebla muy cerrada, que salía del río y cubría toda aquella tierra. Llegados allí, como los de la guardia los vieron, quisieron saber a qué venían. Lo cual les costó tan caro, que de los alabardazos derribaron dos de ellos en tierra. Y antes que los otros dos se lo pudiesen estorbar, se metieron por la mina, y caminando a toda priesa llegaron a salir junto al muro de la ciudad, donde se vieron en mayor peligro que en todo lo pasado, porque con el alboroto que las guardas por donde entraron habían hecho, ya en el campo tocaban al arma, y los de dentro habían acudido a la muralla. Entre los cuales llegaron a esta parte ciertos tudescos, que por no entender la lengua los habían puesto en gran aprieto, hasta que llegó allí el capitán Pedro Arias con otros españoles, que como entendieron que pedían seguro y que no venían más de los dos, apartando la gente los recogieron dentro. Y conociéndolos, con gran regocijo y risa los llevaron al aposento de Antonio de Leyva, del cual fueron muy bien recibidos. Y luego se tiraron en el castillo tres piezas de artillería, para dar aviso a los villanos que habían de llevar la nueva a Lodi. En el campo francés no se hizo tanto caso de ello, por no saber lo que era. Socorrió Antonio de Leyva con aquellos dineros a los tudescos, y convidó a comer a su mesa al coronel de ellos, de quien se tenía sospechas. Y aún había información que traía trato secreto con el rey de Francia por medio de dos hermanos vecinos de Pavía, para darle entrada en la ciudad, y tales fueron los bocados que tragó el tudesco, que dentro de pocas horas purgó con ellos el alma, perdiendo la vida, que como traidor no merecía. Con este socorro, si bien la necesidad era grande (porque lo más precioso que comían era carne de caballo y asno), pasaron algunos días. Y los labradores fueron bien recibidos del virrey y marqués de Pescara, que ya esperaban la venida del duque de Borbón. Volver al principio Volver a Personas destacadas Andrés Gracia GraciaNació el 30 de abril de 1954, era viernes, la noche de los mayos y fue bautizado el 20 de mayo del mismo año.Su infancia transcurrió en el cortijo de Rispalda y su principal tarea era cuidar del ganado y ayudar en todas las tareas propias de esa forma de subsistir. Sin juguetes ni tiempo para utilizarlos. Su padre le enseñó a leer y escribir precariamente durante las veladas a la luz de un candil. Aprendió desde pequeño a afrontar todo tipo de problemas sin desesperarse, confiando en su solución con una fe que no sabia de donde procedía pero que le llevaba a confiar en algo desconocido. La familia lo veía como ausente pues le gustaba la soledad y en esta soledad pensaba en el Dios que le habían enseñado durante las conversaciones familiares, era un Dios que no entendía, sobre todo por su falta de preparación. Sabia pocas oraciones convencionales y como vivía en un cortijo apenas conocía la iglesia del pueblo, sin embargo, su vida era una continua oración. Era un trabajador incansable y no se quejaba de las dificultades, sino que las llevaba con paciencia y confianza. Con 12 años sus compañeros eran las vacas y las cabras (y sus pensamientos). Pensaba que debía de ayudar a los que lo necesitaban pero no sabía como hacerlo pues estaba muy limitado por su escasísima formación. Con esa edad y ya viviendo en Bienservida, entendió que quien mejor ayudaba a la gente eran los "curas" y pensó para sí "yo tengo que hacerme cura" y en su ignorancia creyó que esto podía estar a su alcance. Como ya vivía en el pueblo, casi todas las tardes al volver de su trabajo, se adecentaba y se iba a los últimos bancos de la iglesia a pedir ayuda al Altísimo para que se cumpliera aquel gran deseo infantil. Los pocos que conocieron esta intención se echaban las manos a la cabeza al oír semejante disparate. Estas conversaciones se desarrollaban durante la dura tarea de la recogida de la aceituna, tarea en la que debido a su edad, compartía con las mujeres recogiendo la aceituna que había caído al suelo helado. Estas jóvenes mujeres le enseñaron a rezar las oraciones más corrientes y el en aquellos momentos se sentía feliz. Como vieron su empeño, le regalaron un viejo catecismo para que se fuera enterando de las creencias de la religión Católica. De esta forma, todas las noches le quitaba horas al sueño para (con dificultad) leer y releer aquellas páginas hasta sabérselas de memoria. Pasó el tiempo, el seguía acudiendo a la iglesia asiduamente y ya con 16 años, se decidió a hablar con el cura para que le orientara en el camino a seguir para hacerse cura el también. Y a través del sacristán concertó una cita. El sacristán puso al sacerdote (Don Manuel) en antecedentes, pero Andrés nada más encontrarse con él, le espetó ¿Qué tengo que hacer para hacerme cura?. Don Manuel con tacto intentó disuadirle haciéndole ver que su edad y su falta de preparación eran un obstáculo insuperable. Pero Andrés insistía con un valor que no conocía la palabra "no". Viendo el sacerdote la inquebrantable voluntad, le habló de que había otros caminos más adecuados para cumplir su deseo y que eran las ordenes religiosas, y para que se informara le dio unas revistas de misiones. Cuando las leyó entendió que ese era su camino para entregarse a los pobres y así se lo expuso a D. Manuel. Con esa intención escribieron una carta a los misioneros Combonianos, pero la respuesta no llegaba y el tiempo seguía pasando inexorablemente. Eran los años en que los pueblos se despoblaban hacia las ciudades, donde se abrían perspectivas más halagüeñas para la juventud, y como tantos otros, con sus hermanos se marchó a Alicante, donde trabajó como ayudante de bar. Ya había cumplido los 18 años cuando decide ponerse en contacto con los Combonianos, pues su voluntad no había flaqueado ni un ápice. Lo admitieron para asistir a un cursillo y se marchó sin avisar a nadie. Cuanto terminó el cursillo se marchó a Barcelona con estos misioneros pero no era lo que buscaba, de forma que volvió unos días a su casa para meditar. Volvió a Barcelona y allí topó de nuevo con su falta de preparación y su edad inadecuada para adquirir la gran cantidad de cocimientos que se le exigían. Los Combonianos no ocultaron a Andrés su situación y entristecido y sin saber que hacer, pidió un poco de dinero a sus hermanos y se fue a Madrid sin trabajo ni nadie que le pudiera ayudar. No tardó en encontrar trabajo e un bar y como una luz que se enciende, recibió una llamada telefónica informándole de la existencia de otros misioneros en aquella ciudad. Eran lo misioneros Espiritanos, él ya tenia 20 años y su preparación seguía sin mejorar. Lo admitieron y tuvo que trasladare a Burgos para iniciar su formación. Allí sí encontró la comprensión y la ayuda que necesitaba. Por fin Dios lo llevaba por el camino que tanto había pedido que se le abriera. A partir de ese momento trabaja sin descanso, estudia si desfallecer a pesar de sus precarias condiciones y contagia a todos con su fuerza de voluntad y entrega personal. Logró superar el primer escalón, el graduado escolar, lo que para él fue un gran triunfo. Pero había que seguir la tremenda lucha llena de obstáculos. Ya con 23 años inicio el noviciado que duraría 2 años, y había que seguir estudiando. Andrés se empeñaba en conocer la realidad de las misiones en tierras de pobres y desamparados, y a mitad de su formación, pidió permiso para acudir a aquellos lugares en que más pudiera ayudar y ser útil, de forma que con 27 años llega a Camerún, la vida allí es miserable, no tienen ni techo ni agua al igual que los nativos, pero encuentra lo que buscaba y se vuelca con aquellas gentes sin descanso, hasta el limite de sus fuerzas. Como necesitan agua deciden excavar un pozo y para ello recurren al chamán del poblado, para que les indique el mejor sitio y confiando en que dios le ilumine para que no se equivoque. Y Andrés acostumbrado al duro trabajo excava durante muchos días, bajo el sol africano, dejando su sudor en la arena, con esporádicos desmayos, hasta que cuando ya desfallecía, aparece el agua deseada y él solo piensa en Dios, en lo mucho que le ayuda y en como aquellas gentes van a poder disfrutar de un bien tan escaso. Había ido para unos meses, pero de una misión a otra, transcurren más de dos años y su salud se resiente, pues se ha contagiado de una enfermedad endémica de la zona que le está dañando su salud. En 1984, con 30 años vuelve a España, donde transcurre su vida como seminarista hasta que cumple 36 años. Durante este tiempo, todos los años, durante las vacaciones, vuelve a Bienservida y dedica su tiempo a ayudar y consolar a los que lo necesitan. Sus paisanos ya no le ven como un soñador, ya está en el camino elegido ya es un hombre de Dios. Y como colmo de sus sueños, el 15 de julio de 1990 es ordenado sacerdote y para ello pide hacerlo en su pueblo, Bienservida, y así se cumplió. A su ordenación, aparte de todo el pueblo, acudieron muchos misioneros Espiritanos, sacerdotes y muchísima gente de todas partes. Y Andrés siente una emoción inmensa, la mayor de su vida, al fin es sacerdote en el pueblo que le vio nacer y que dudó de sus posibilidades. Y para más emoción, el párroco (a la sazón Don Ginés) se marcha de vacaciones y él queda en su pueblo encargado de la Parroquia y de la del vecino pueblo de Villarrodrigo. Luego Andrés se incorpora a su congregación a prepararse para ir a Méjico, pero su enfermedad se agrava y el 2 de Mayo de 1991, con solo 37 años, entregó su alma, aquel hombre bueno entre los buenos, aquel pastor que a imitación de Cristo, entregó su vida por sus ovejas. Esta es la resumida historia de un buen hombre, santo para quien le conoció.
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También se utilizan datos de los archivos de Villarrodrigo (Parroquial y Municipal), así como otras fuentes
(Ordenes Militares, Internet, etc.)
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El despoblado de Bayonas
Durante los primeros meses de 1465 los Manrique dotaron los términos de sus
villas con Alcaldes, Jueces y Caballeros de sierra.
Por otra parte, en 1468, Johan Pacheco nos
habla de que "
Las
Bayonas, non tiene torre ninguna." Esta cita sin importancia indica que era de nueva
fundación.
Hacia finales del siglo XIV las villas de la Encomienda de Segura estaban consolidadas, una de ellas era la aldea de Las Bayonas.
En 1468, según la RELACIÓN QUE HIZO FRANCISCO DE LEÓN, CON ARREGLO A LA VISITA QUE HIZO EL MAESTRE DON JUAN PACHECO a la ENCOMIENDA
DE SEGURA DE LA SIERRA, entre otras cosas dice que "Tiene otro logar que llaman las Bayonas, non tiene torre ninguna, e
avrá en este logar fasta cuarenta vezinos poco más o menos". También se refiere, "en relación con Villarrodrigo, en
esta Visita de la Orden de Santiago podemos comentar lo siguiente:
Bayonas nunca fue una localidad donde existieran grandes hacendados. No tenemos constancia de que llegara a vivir ningún hidalgo
o caballero de cuantía. Excepto uno que conocemos gracias a Aurelio Pretel Marín, que nos cuenta que Al morir Enrique IV la cuestión
sucesoria quedó planteada y el Maestre tuvo que reclutar gentes de todas las villas próximas para atacar Alcaraz.
Hay datos muy interesantes que se desprenden de una detallada visita a la Iglesia de Bayonas en 1.498, por Rodrigo Dávalos,
comendador de Montealegre y Pedro de Morales, cura de Valdiazet.
En 1.536, por una de las visitas que solía hacer la Orden de Santiago, se dice: "E después de lo susodicho,
los dichos visitadores continuando la dicha visitación, llegaron al lugar Vayonas, a veynte e cinco días del dicho
mes de septiembre del dicho año, e presentaron el poder de Vuestra Magestad ante Fernando Fajardo, cura, e ante Alonso
Pérez, alcalde e Hernán Martínez e Benito Martínez, regidor...". En el texto que sigue, se relata que la iglesia
estaba en buen estado y contenía un sagrario en la pared con un cofre de madera, los corporales y un arca de plata,
un arca de estaño para los Oleos, libro de bautismo.
En l Altar de la derecha, Santa Angustia.
Muchas de estas cosas no coinciden con las que se detallan en la visita de 1498, unas serían nuevas dotaciones y otras
serían omitidas o habrían desaparecido.
Aunque Bayonas no tenía cura en 1.498, en 1.507 Bayonas tenía un clérigo de la Orden de San Bernardo.
En el año 1.525 el nuevo cura Diego de Avilés es nombrado Vicario con jurisdicción sobre Villarrodrigo, Torres de Albanchez, Génave y Las Bayonas.
En las Relaciones Topográficas de Felipe II (sobre Villarrodrigo) se lee que: "este Pueblo se llama al presente Villa Rodrigo,
y que han oído decir que en tiempo antiguo, tanto que memoria de gentes no hay en contrario, se llamaba Alvaladejuelo (por Albaladejo)
de la Sierra..." y en ellas aparece Vayona como uno de sus poblamientos, indicando que se encuentra a una legua de Bienservida y
a dos de Villaverde.
Gracias a estas relaciones sabemos también de la existencia de una ermita en Bayonas, en honor de San Agustín. Santo conocido en
la comarca por sus milagros en contra de la peste que había acabado con más de ochenta habitantes entre ancianos y niños. En 1603, y en esta ermita, el 12 de octubre, después de la Misa se hizo un voto con todas las recomendaciones y obligaciones que
dicho voto conllevaba.
En 1622 se produce un curioso altercado entre el Alcalde ordinario de Bayonas y el cura de Bienservida, cuyo auto se encuentra en el
Archivo Parroquial de Villarrodrigo y que dice así:
El siglo XVII fue un siglo de sequías y peste, lo que contribuyó a la desaparición de Bayonas.
En 1690 según otra visita a la iglesia de Bayonas, Don GABRIEL JOSÉ PONCE. (cura de Bienservida y vicario de Villarrodrigo)
"no halló el Santísimo Sacramento en el Sagrario... y no halló Pila Bautismal ni crismeras...ni ornamentos... visitó asimismo
Capillas y Campanario y en él sólo halló una campana porque las demás se las llevaron a la iglesia parroquial de Villarrodrigo, y
en dos altares colaterales halló dos imágenes, una de Ntra. Sra. del Rosario y otra de San Agustín indecentemente colocadas y sin
los adornos precisos, y el retablo del altar mayor asimismo sin decencia, ni adorno, y el cuerpo de la Iglesia destruido y amenazando
ruina, muy necesitado de instante reparo y remedio.
Visitó el archivo y lo halló vacío y sin papel alguno y así en todo lo demás dicha iglesia destruida y sin forma alguna ,sin decirse
misa en los días de fiesta por defecto de vecindad, por cuya causa mando su merced se ponga todo lo subsodicho en noticia de los señores
del Consejo del Cardenal mi señor para que se probea del remedio combeniente, y lo firmo."
Dos años después (1692), este mismo cura vuelve al lugar para dejar constancia de las reparaciones realizadas, y el inventario de los bienes
de la Iglesia de Vayonas, había sufrido una considerable variación, pues a lo ya existente en la visita anterior se añade: tres tablas de
manteles (dos de lino y una de cáñamo), tres candeleros de azobar, dos cruces de pino nuevas para los altares, un misal viejo, un frontal
viejo (del altar de San Agustín), un cornialtar de lino, un alba vieja de lino, un amito de lino viejo, unos corporales, un cíngulo de
seda, una bolsa de corporales, una casulla de lanilla vieja con su estola y manípulo, una casulla de lanilla vieja sin estola y con
manipulo, un incensario y naveta u cuchara de azofar, una corona de plata de Ntra. Sra. del Rosario, un vestido de piñuela verde de Ntra.
Sra. del Rosario, un cáliz y patena de plata, un purificador con su caja, un paño de tafetán para el cáliz, un plato de barro y dos
vinajeras de vidrio, un candelero de palo con una vasera de vidrio para tener luz en dicha iglesia, una tabla de memorias, donde se
tienen las misas que se deben decir.
Aunque a finales del siglo XVII, hubo una pequeña
reactivación de la economía en la zona, para Bayonas fue tarde según se
desprende de la memoria que de la Encomienda de Segura de la Sierra y de
sus pertenencias hizo, en 1.725, D. Manuel de Moneada Portocarrero, Conde
de Baños y Administrador de la Encomienda de Segura de la Sierra, el cuál
dice así al hablar de Bayonas en el apartado que dedica a la villa de
Villarrodrigo:
Y es que el siglo XVII fue un siglo nefasto, sequías y
peste que se alternaban año tras año, lo que contribuyó a la desaparición de
Bayonas. Entre ellas hay que destacar la peste de 1648 - 1649. De esta forma se despobló Bayonas hasta
nuestros días. Cualquier día puede aparecer algún documento
que de más luz sobre este lugar que tuvo una existencia de 300 años,
mientras tanto solo queda la arqueología. Su localización mas o menos exacta puede
hacerse en la hoja es en la hoja 865 de los mapas de escala 1:50.000, en
las coordenadas: Lat. 2° 35' 45", Long. 38° 30'05"(15). |
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