Amalio Palacios Linares. Un inventor de Bienservida.


      En estas líneas vamos a recordar algunos datos de la interesante y desconocida biografía de Amalio Palacios Linares, un bienservideño nacido hace unos 150 años que fue célebre en su época por un invento que desarrolló, patentó y consiguió comercializar: un metro para medir automáticamente las telas en el comercio, en el que trabajó toda su vida, presentando mejoras de su invento hasta que tenía más de 70 años. A pesar de merecerlo, al menos que sepamos, hoy Amalio ya no es recordado en Bienservida.

¿Quién era Amalio Palacios?

      Amalio nació en Bienservida aproximadamente en 1875 en el seno de una familia humilde - era hijo de un albañil y nieto de un pastor-. De joven trabajó como carpintero, pero pronto destacó como pintor (no de cuadros, sino de paredes, como él mismo se definía). Además, era un gran aficionado a la mecánica, lo que como veremos le llevó a registrar diversas patentes. Esa afición permitió que enseguida fuera conocido también como hábil relojero, por lo que todo el pueblo le llevaba sus relojes averiados para que los reparase.

      Amalio Palacios cambió de lugar de residencia en varias ocasiones a lo largo de su vida: Nació en Bienservida hacia 1875. Por lo menos en 1904 y en 1908 era vecino de Torres de Albanchez (Jaén), donde se le propone como jurado para la Audiencia Provincial de Jaén por el partido judicial de Orcera como cabeza de familia. A partir de 1912 sabemos que residía nuevamente en Bienservida donde se le nombra candidato a jurado en la Audiencia Territorial de Albacete por el Partido judicial de Alcaraz como cabeza de familia en 1912, 1913 y 1917. También solicita permiso de armas en Bienservida en 1918 y 1922.

Amalio Palacios en 1927. Diario Crítica de Buenos Aires. 28/5/1927

Amalio Palacios Linares en 1927.
Imagen: diario Crítica de Buenos Aires. 28/5/1927

      En la solicitud de registro de una de sus patentes, el Metro registrador Palacios, en 1927 Amalio comunicaba como lugar de residencia Bienservida, aunque por una entrevista del diario Crítica de Buenos Aires en mayo de 1927 sabemos que eso no era cierto y ya vivía en Madrid desde hacía unos años. Esta entrevista nos hace pensar que su fama había excedido las fronteras de España y, al menos en Argentina, también era conocido por su invento, que calificaban de “curiosa e ingeniosísima disposición mecánica”. En 1935 residía en Barcelona, desde donde patenta otro metro automático, mientras que en las patentes de 1942 y 1947 ya firma como vecino nuevamente de Madrid, con residencia en la calle Pacífico.

El invento de Amalio

      Su actividad como inventor debió iniciarla en Bienservida, pues el 12 de septiembre de 1918, cuando ya tenía 43 años, solicita el registro de dos patentes que él nombró como “Un aparato que se denominará ‘Vara de medir registradora’ (sistema Palacios)” y “Un timbre sin pilas (sistema Palacios)”. En las solicitudes figura Bienservida como su lugar de residencia. Estas patentes no debieron lograr los objetivos previstos y en 1924 Amalio ya no paga la anualidad para renovar las patentes por lo que ambas caducan.

      Pero un golpe de suerte cambió su destino en los años 20 del siglo pasado. Un día fue contratado para realizar unos trabajos de pintura por unos amigos del Conde de Romanones, una de las personas más influyentes de la época, pues aparte de empresario y terrateniente, destacó en la política, siendo alcalde de Madrid, diputado, Presidente del Congreso, del Consejo de Ministros y del Senado, procurador en las Corte de Franco, etc. Quedaron tan satisfechos con el buen hacer de Amalio que le hicieron ver que con sus habilidades le resultaría fácil abrirse camino en Madrid. A Amalio le detenía en estas aspiraciones la falta de dinero, pero un día estos amigos de Romanones le escribieron, ofreciéndole que se hiciese cargo de la portería de una de las fincas del Conde. Por supuesto él aceptó y se trasladó a Madrid, seguramente hacia 1922, donde desempeñó ese empleo unos años aunque sabemos que en 1927 ya no trabajaba para el Conde.

      Como el trabajo de portero era llevadero, gracias a la habilidad desarrollada en Bienservida montó un pequeño taller de relojería anejo a la portería, con acceso desde la calle. Amalio atendía el taller en el mucho tiempo libre que su cargo le permitía.

      En la entrevista que se le hace en 1927, relata una anécdota que, como ocurre con muchos de los grandes inventos, le hace un día concebir la idea por la que será conocido en España y, al menos también en Argentina. Estando en el comercio de un amigo, acudió allí una criada gallega de buen ver, con el fin de comprar una pieza de tela bastante grande para cubrir un retablo. Como el dependiente estaba más pendiente de caer bien a la criada que de medir bien la tela, tuvo que repetir la medición varias veces, mientras la clienta se iba enfadando por momentos. Contrariado el dependiente, se quejaba de que había máquinas para todo, hasta para contar dinero, pero no para medir la tela, que se seguía haciendo con un metro a la manera tradicional. El dependiente se preguntaba si alguien inventaría alguna vez un metro automático para medir telas y Amalio, viendo como todo en el comercio se iba mecanizando, pero no la medida de género, se quedó con esa idea.

      A partir de entonces, Amalio empezó a trabajar en una máquina que liberase al dependiente de la tarea de medir, aunque para él no era una idea nueva, puesto que en 1918 ya había desarrollado una primera “vara de medir registradora” en Bienservida; sería una máquina sin errores de medición y que permitiría al dependiente atender a los clientes mientras la medición de las telas se realizaba de forma automática.

Plano de la patente de Amalio Palacios de 1927. De INVENES, B.de datos de invenciones de la OEPM.

Plano de la patente de Amalio Palacios de 1927.
De INVENES, Base de datos de invenciones de la OEPM (ver bibliografía).
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      Durante años trabajó en ese metro automático, que curiosamente registró primero en Argentina donde ya a finales de mayo de 1927 –fecha en que se publica la entrevista en Buenos Aires- tenía concedida la patente por el Gobierno de Argentina. El 20 de julio de ese mismo año también solicita el registro del “Metro registrador Palacios” en la oficina de patentes española y ya explica que reside en Madrid.

      En la entrevista del diario bonaerense Crítica explica cómo fue perfeccionando su idea:

      “Y durante seis años, trabajé en mi invento. De noche, cuando me quedaban algunas horas libres, hacia piezas, ensayos, hasta que llegué a confeccionar un metro análogo a las antiguas varas de madera que existen en el comercio mundial, en cuyo interior se encuentra una máquina dispositivo, la cual se encarga de contar, registrar y por último, avisar con el llamado de un timbre, cuando terminó la operación de medidas que el cliente pidió.

      Mientras se efectúa dicha medición, el empleado puede atender al mismo tiempo a la demás clientela, sin necesidad de contar medidas.

      Para ello, antes de medir 1a tela, con un resorte marca los metros pedidos, supongamos que sean 17 metros, el timbre suena, mientras en el centro del metro, aparece el mismo número.”


Firma de la solicitud de patente del metro registrador automático de 1927.

Firma de la solicitud de patente del metro registrador automático de 1927
De INVENES, Base de datos de invenciones de la OEPM (ver bibliografía).


      El mismo Amalio describe así su invento en la solicitud de registro de la patente:

      Refiérese el invento a una vara de medir hueca, de un metro de largo, de treinta y cuatro milímetros de ancho, y de un alto de veinte y seis milímetros, siendo su cara externa superior una placa metálica, en la cual aparecen grabadas las medidas de uno a cien centímetros con pequeñas líneas y numéricamente cada cinco centímetros; sobre la misma lámina de metal, en uno de sus lados, lleva el registro de medidas de uno a cien metros, o sea de una a cien veces la vara cuya patente se solicita, En el centro de la placa, frente a los cincuenta centímetros hay una abertura que se denomina "REGISTRADOR" donde debajo de un cristal aparecen, cuando funciona el mecanismo, señaladas con guarismos las medidas que se van tomando. En otro de los lados, siempre sobre la misma placa, se lee "INDUSTRIA ESPAÑOLA". Y finalmente, en uno de los extremos de la lámina metálica de referencia existe un botón que es el que, por presión, hace que se registren las medidas tomadas. En la cara lateral superior, visto el Metro de frente, se encuentra un timbre (campanilla) que anuncia, cuando se han cumplido las medidas marcadas en el registro. Y en la cara lateral inferior, visto el Metro en la misma posición, hay dos botones: uno con el cual se señala en el registro la cantidad de unidades que se desea medir; y el otro que, oprimido, vuelve el mecanismo a su primitiva situación, una vez hecha la medición.

      En el diseño (plano) adjunto, (veáse la figura número uno) constan todas y cada una de las particularidades externas del "Metro Registrador" anteriormente descrito.

      Antes de hacer la descripción del mecanismo, expresaremos la finalidad práctica de la invención.

      Utilizando el "METRO REGISTRADOR" a que se refiere la presente memoria no es necesario el control directo de la persona que lo usa llevando la cuenta de las medidas del tejido que pasa por sus manos. Indicados por el cliente los metros de tela que desea adquirir, quien lo atienda señalará esa cantidad en el registro del aparato, destinado a este objeto, en el que hay divisiones del uno al cien, y podrá seguir las conversaciones con sus clientes, mientras las medidas de tela van pasando por sus manos, con la simple obligación de presionar el botón colocado en el extremo y que se ha señalado con la letra B, cada vez que pasa una medida. Al llegar al número registrado sonará el timbre llamando su atención, pudiendo comprobar, además la medida, por el cristal del centro, el que en el dibujo se marca con la letra E. Cumplidas las medidas marcadas el Metro no deja pasar ni una más, y volverá a ponerse de nuevo en estado de funcionamiento con el solo toque del botón N.

      La aplicación general del aparato es para el comercio de tejidos en general, pero puede ser utilizado para todos los fines u objetos en donde deban tomarse las medidas por metros lineales.


      Queda claro que el invento resolvía el problema que se había planteado: el “metro registrador Palacios” habría liberado a su amigo dependiente de la tediosa tarea de medir tela y podría haber dedicado ese tiempo a congeniar con la criada gallega mientras la máquina se encargaba de la medición.

      Amalio siguió trabajando en su proyecto y registró diversas patentes y mejoras de estas máquinas que hoy se conservan en la Oficina Española de Patentes y Marcas y también en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO). En realidad, trabajó en su invento el resto de su vida, como lo demuestra la relación de patentes que registró durante esos años. La última de ellas la registra en marzo de 1947, cuando Amalio tendría 71 o 72 años:

Plano de la patente de Amalio Palacios de 1947. De INVENES, B.de datos de invenciones de la OEPM.

Plano de la patente de Amalio Palacios de 1947.
De INVENES, Base de datos de invenciones de la OEPM (ver bibliografía).
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Las patentes de Amalio

      Amalio registró hasta 6 patentes en España, 5 de ellas perfeccionando su invento de un sistema de medición automático para telas y, al menos una más en Argentina:

• 12-09-1918. Bienservida. Un aparato que se denominará "Vara de medir registradora" (sistema Palacios).
      Esta patente, la primera que Amalio registra de un sistema de medición de tela automático, no debió lograr los objetivos previstos y en 1924 Amalio ya no pagó la anualidad para renovar la patente por lo que caducó.

• 12-09-1918. Bienservida. Un timbre sin pilas (sistema Palacios).
      Esta patente tampoco debió lograr los objetivos previstos y en 1924 Amalio ya no pagó la anualidad para renovar la patente por lo que caducó.

• 1927. Patente en Argentina nº 26.415 de Metro automático

• 20-07-1927 ¿Bienservida o Madrid? Metro registrador Palacios
      Patente descrita más arriba.

• 08-11-1935. Barcelona. Un aparato medidor para tejidos y análogos
      Es una versión con mejoras del aparato registrado en 1927, que permitía realizar medidas de longitud de telas y materiales similares como cintas, que quedaban registradas en el mismo y podían ser avisadas por el propio aparato.

• 18-06-1942. Madrid. Aparato perfeccionado para efectuar y registrar automáticamente mediciones de tejidos y similares
      Introduce nuevas mejoras para para completar la utilidad y precisión del metro registrador de 1935, perfeccionando su mecanismo, ya que había detectado defectos que exigían atención constante del dependiente para evitar errores para evitar errores en la medición.

      Presenta otra novedad: un sistema de tambores engranados para mejorar el conteo de la medida (unidades de 1 a 99, centenares, de 100 a 900 y millares de 1000 a 19000) y una serie de mejoras técnicas que reducen la posibilidad de error en la medida e incluso la duración e intensidad del sonido del timbre de aviso o la incorporación de una cuchilla giratoria cortadora.

Plano de la patente de Amalio Palacios de 1943. De INVENES, B.de datos de invenciones de la OEPM.

Plano de la patente de Amalio Palacios de 1943.
De INVENES, Base de datos de invenciones de la OEPM (ver bibliografía).
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• 14-03-1947. Madrid. Mejoras en la construcción de metros automáticos
      En esta patente, Amalio mejora su invento haciendo pasar la tela entre rodillos con lo que la precisión de la medida es mejor al conocer la circunferencia de los mismos.También introduce un segundo contador, de forma que se puede contar independientemente la medida de cada pieza en uno de los contadores mientras en el otro la suma de varias medidas.

Y Amalio hizo realidad su sueño...

      Es sabido que la mayor parte de inventos que se registran acaban olvidados y sin ninguna aplicación práctica. Sin embargo, en el caso de Amalio sabemos que su sueño se hizo realidad y, al menos el metro patentado en 1935 se fabricó y comercializó. Para entonces, Amalio ya tenía 60 años.

Plano de la patente de Amalio Palacios de 1935. De INVENES, B.de datos de invenciones de la OEPM.

Plano de la patente de Amalio Palacios del metro registrador automático de 1935 del que hemos encontrado un ejemplar a la venta.
De INVENES, Base de datos de invenciones de la OEPM (ver bibliografía).
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      Hemos encontrado uno de esos metros automáticos a la venta en una web de venta de antigüedades (todo colección). En ella se encuentra a la venta un ejemplar en buen estado de conservación, incluso con su caja original. Se dice que se trata de un metro registrador automático, inventado por A. Palacios y que fue fabricado en Barcelona. A la vista de las imágenes, sin lugar a dudas se trata de un metro fabricado siguiendo la patente de 1935 a partir del diseño de 1927.

      Estas son algunas imágenes de la idea de Amalio hecha realidad (tomadas de la web de todo colección):

Ejemplar del metro automático de Amalio Palacios (web de todo coleccion).

Ejemplar del metro automático de Amalio Palacios (web de todo coleccion).

Ejemplar del metro automático de Amalio Palacios (web de todo coleccion).

Ejemplar del metro automático de Amalio Palacios (web de todo coleccion).

Bibliografía

• Boletín Oficial de la Provincia de Jaén. Ejemplares de 30-8-1904 y 6-10-1908

• Boletín Oficial de la Provincia de Albacete. Ejemplares de 23-8-1912, 18-8-1913, 22-8-1917, 6-2-1918 y 4-8-1922

• Boletín Oficial de la Propiedad Industrial de 16-10-1918, 1-11-1918, 16-11-1918, 1-8-1924, 16-12-1927 y 16-1-1936

• Diario Crítica. Buenos Aires. 28-5-1927

• INVENES. Base de datos de invenciones en español con efectos en España. Oficina Española de Patentes y Marcas.
https://consultas2.oepm.es/InvenesWeb/faces/busquedaInternet.jsp

• Todocoleccion.net




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